ASOCIACIÓN AMIGOS DE LA LAGUNA DE LA JANDA
ASOCIACIÓN AMIGOS DE LA LAGUNA DE LA JANDA

Bases Ecológicas para la Restauración de los humedales de La Janda (Cádiz, España)

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Tesis Doctoral
 
  Autor:  
   
  Directores:  
 
Dr. José Manuel Recio Espejo 
 
  Centro:  
 
Área de Ecología. Facultad de Ciencias. Universidad de Córdoba.
 
  Fecha de lectura:  
 
Octubre de 1999
 
 
 

 

La restauración de antiguos ecosistemas supone un importante reto para investigadores e instituciones relacionadas con la conservación de la Naturaleza. Uno de los problemas iniciales para acometer estas tareas es el desconocimiento de los factores físicos que controlaban el funcionamiento de estos antes de su perturbación. Se hace necesario abordar una investigación previa que contemple la búsqueda de una información básica acerca del funcionamiento y estructura de los mismos. En el caso de los humedales, los sedimentos, sus registros cronológicos, suelos, condicionantes geomorfológicos y los documentos cartográficos, son los instrumentos que se disponen para ello.

 

El objetivo principal de este trabajo de investigación ha sido la posible recuperación de los humedales de La Janda, aportándose unas primeras bases ecológicas para orientar los futuros planes de recuperación que se pretenden emprender en el futuro. Estas son entendidas como la identificación y estudio de aquellos elementos y procesos originales más importantes que permitan recuperar la funcionalidad de estos antiguos ecosistemas. 

 

La laguna de La Janda constituyó uno de los humedales más importantes y extensos de la Península Ibérica, no sólo por sus propias características intrínsecas sino por las relaciones que mantenía con los humedales existentes en Europa y sur de la Península (P.N. Doñana) para la migración prenupcial y postnupcuial de la mayoría de las aves del Paleártico. Se localiza dentro de la cuenca del río Barbate en una depresión tectónica próxima a la costa, en la fachada atlántica peninsular del sur de la provincia de Cádiz. La Janda fue desecada casi definitivamente a finales de los años 60 corriendo la misma suerte que otros grandes humedales de la península como laguna de Antela en Orense o La Nava en Palencia desecadas a mitad de este siglo esta última recuperada parcialmente en la actualidad. 

 

A pesar de las obras de infraestructura llevadas a cabo para su desecación, las fuertes precipitaciones que suelen acontecer en la zona originan grandes inundaciones, formándose una extensa lámina de agua que viene a coincidir y perfilar los antiguos humedales que constituían La Janda. Esta situación albergó la posibilidad de su recuperación parcial ya que las obras de desecación transformaron intensamente muchas de las zonas primitivamente existentes, consiguiéndose al mismo tiempo la coexistencia de las actividades agrícolas. 

 

Uno de los aspectos más interesantes relacionados con la investigación realizada ha sido la información obtenida de los diferentes proyectos, planes y fases de desecación redactados, aportando datos como la cuantificación y localización de la vegetación acuática  compuesta principalmente por Scirpus maritimus y Scirpus lacustris

 

Las cartografías realizadas para su desecación, junto con las fotografías aéreas correspondientes a los años 1956 y 1992, han permitido evaluar los cambios de usos y las transformaciones ocurridas, así como determinar las características de los diferentes humedales. 

 

De esta manera hacemos destacar que la génesis de los humedales de La Janda se encontraba relacionada con la dinámica y funcionamiento de los ríos Barbate y Almodóvar, quienes generaban típicos humedales de llanuras de inundación caracterizados por una entrada de energía y materia de forma pulsátil. Esta gran zona palustre estaba constituida por un mosaico de zonas húmedas; la laguna de Rehuelga, está asociada a un paleotrazado del río Barbate; el dique natural o leveé de este curso fluvial y las entradas de agua provenientes de arroyos y manantiales externos al sistema serían los responsables de la formación de la laguna de Espartinas.

 

Las lagunas de Jandilla y El Torero presentaban al parecer una génesis simple ligada al funcionamiento de esta llanura de inundación; la laguna de Tapatanilla estaría en relación con el río Almodóvar, principal aporte que recibía la laguna de Janda. Su génesis estaría ligada a procesos disolutivos sobre yesos infrayacentes, que explicarían al mismo tiempo la naturaleza salobre y carácter casi permanente de la misma (Charco de los Ánsares), una importante zona palustre con unas 3.700 hectáreas. 

 

Se han propuesto para ello una serie de acciones y modificaciones con el objeto de restablecer las condiciones primigenias: supresión y desvío de canales y acequias, eliminación de cortas y canalizaciones de cursos fluviales, recuperación de antiguos trazados, restauración de diques o albardones, preservación de antiguos fondos lagunares, etc.. En otras áreas como las lagunas de Alcalá, La Haba y Cantarrana, meras tareas de conservación serían suficientes para garantizar su buen funcionamiento limnológico. En definitiva el trabajo ha pretendido contribuir al conocimiento de nuestros humedales peninsulares, y en particular a los tan deteriorados y escasos humedales sobre llanuras aluviales, haciendo posible con ello la recuperación de parte de nuestro Patrimonio Natural perdido.

 

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